Brad Pitt habla sobre su divorcio por primera vez: ‘quiero ser mejor para mis hijos.




El 20 de septiembre de 2016 el mundo se enteró de la separación de una de las parejas favoritas de Hollywood, cuando Angelina jolie y Brad Pitt aseguraron estar viviendo uno de los momentos más difíciles de sus vidas. Después de varios meses de incertidumbre, por fin el actor dio a conocer algunas de las razones por las que la pareja no pudo mantener más tiempo a flote su relación.



En entrevista con la revista GQ Style, Brad dejó salir sus emociones y todo eso que calló por tanto tiempo, con una sola condición: que los medios de comunicación les dieran tiempo y espacio para poder procesar esta dolorosa separación.


Fue una triste decisión.



Y es que el actor de 53 años se siente devastado por haber perdido a su familia y acepta que muchos de los errores fueron cometidos por él. Después de muchos rumores y declaraciones de Angelina, de los que no especificaba detalles, Brad decidió abrir su corazón:

“No quiero decir mucho sobre esto, excepto que ha sido un momento muy difícil… y somos una familia, y siempre seremos una familia; pasaremos por este momento y esperemos ser una familia más fuerte por ello”.



Sus ojos no mienten.




Luego de ser acusado de maltratar a sus hijos y de haber recibido una dolorosa llamada por parte de Servicios Infantiles, después de haber dejado su hogar y tener que vivir por un par de meses en casa de uno de sus mejores amigos, escondido del escrutinio público, en este momento Brad está decidido a cambiar todo aquello que lo estaba lastimando.

Entre otros detalles, Pitt contó sobre su adicción al alcohol y cómo por mucho tiempo se mantuvo bajo sus efectos, sin embargo, cuando tuvo que separarse de su esposa decidió reemplazarlo por jugo de arándanos y soda.



Trata de ser una mejor versión de él mismo.



Cuando perdió a su mujer, Brad se sintió como si estuviera muriendo y hoy confiesa sentir como si fuera un “retrasado emocional”, además de un bebedor insaciable que arruinó su matrimonio.

“Estaba tomando demasiado y se convirtió en un gran problema. Estoy feliz de que ha pasado medio año desde que no he recurrido al alcohol. Debo admitir que he tomado siempre como un ruso, me encantaba, siempre lo hacía. Cuando comencé una familia traté de dejarlo, pero sinceramente hasta el año pasado lo hacía y luchaba contra ello”.



Ha decidido ser un mejor padre.



El actor también aceptó que no solía pasar mucho tiempo con sus hijos, no les daba la oportunidad de hablar o de expresarse y se enfrascó demasiado en su carrera:

“Los niños son muy delicados, absorben todo. Ellos necesitan tu ayuda y alguien que les explique las cosas. Necesitan ser escuchados. Y cuando yo me meto en mis temas laborales no los escucho; quiero mejorar en eso”.



Ha decidido dejar su carrera de lado por un tiempo.



Entonces habló sobre su carrera y dijo que de momento no se sentía un actor, ya que su separación y la pelea por obtener la custodia de sus hijos le han abierto los ojos y ahora entiende que debe de ser un padre y enfocarse en ello:

“Ya no pienso en mí como un actor, me ha consumido tanto y me ha robado tiempo. Actuar siempre se sintió como una manera de expresar mis sentimientos más profundos. Pero ahora ya no funciona, especialmente siendo papá… Desearía poder cambiar mi nombre”.



Asiste al psicólogo.



Actualmente asiste a terapia y entre él y su exesposa están tratando de resolver el tema de sus hijos, por lo que intenta poner lo mejor de su parte. Admite que Angelina es una gran madre y que ambos están dispuestos a trabajar y resolver la situación.

“He estado deprimido. Pero sé que estoy en medio de este proceso. Solo quiero pararme y mirar. El primer impulso es aferrarse y después viene el cliché: ‘si amas a alguien, déjalo libre’. Ahora entiendo lo que quiere decir: amar sin contrato de propiedad, no esperar nada a cambio”.



La música lo acompaña.



Tras su divorcio, Brad se ha refugiado en el arte y la música, sobre todo jazz, blues y R&B; esto le ha ayudado a superar la difícil etapa que vive.

“He estado escuchando mucho a Frank Ocean, me parece muy especial y es brutalmente honesto. Y una ironía para mí: el álbum My Dear, de Marvin Gaye, me ha encaminado”.



El arte es su mejor terapia.



Ahora pasa sus ratos libres trabajando en su pasión por la escultura, ya que considera el trabajo manual como la mejor terapia y ama darles forma a los distintos materiales.



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