Turquía: ciudadanos decapitaron a un militar golpista en Estambul

Más de 2.800 militares fueron detenidos tras el intento de golpe de Estado.




Con más de 260 muertos y 1.400 heridos, el golpe de Estado fallido fue el más sangriento de la historia de Turquía. Y la violencia está lejos de haber teminado en el país. Un militar turco golpista que, junto con otros cincuenta se había entregado al ejército leal en un puente del Bósforo en Estambul, fue golpeado hasta la muerte y decapitado por un grupo de partidarios del presidente Recep Tayyip Erdogan.



El pueblo turco tuvo un papel crucial anoche: decenas de miles de personas salieron a las calles con banderas turcas para resistir a los golpistas. Los ciudadanos tomaron las plazas, saltaron encima de los tanques y se enfrentaron verbalmente y físicamente a los soldados, que dispararon contra la multitud.

Los golpistas también bombardearon el Palacio Presidencial, el Parlamento y la Dirección de Seguridad en Ankara. Se produjeron además violentos enfrentamientos entre los golpistas, por un lado, y policías, gendarmes y soldados leales al gobierno, por el otro.


El presidente Erdogan anunció que hará una "limpieza absoluta" del Ejército y más de 2.800 militares fueron detenidos. 

Además, cerca de 3.000 jueces fueron destituidos hoy por la Junta Superior de Jueces y Fiscales del país (HSYK) y una orden de detención fue emitida contra nueve jueces del Tribunal Supremo del país, informó la agencia de noticias Anadolu. Los acusan de tener vínculos con el clérigo musulmán Fethullah Gulen, autoexiliado en Estados Unidos y acusado por Erdogan de haber inspirado el golpe de estado fallido.

La comunidad internacional reaccionó unánimemente en apoyo a la legalidad constitucional en Turquía y condenó el intento golpista. La ONU, EEUU, Rusia, Francia, Alemania, Reino Unido, la UE, Grecia, España, México, Irán, Argentina, Venezuela y Guatemala, entre otros, defendieron al presidente turco.
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