¿Por qué mueren los futbolistas en la cancha?



Este viernes el mundo del fútbol volvió a quedar conmocionado con la muerte de Partick Ekeng en la liga rumana. El camerunés se desplomó tras siete minutos en el campo.

Este caso hace recordar a muchos otros, como el de su compatriota Marc-Vivien Foe en 2003, el rumano Catalin Hildan (2000), el húngaro Miklos Feher (2004), el español Antonio Puerta (2007) y el italiano Piermario Morosini (2012).

Algunos de esos futbolistas padecieron el Síndrome de Muerte Súbita, un término general para una serie de condiciones que provocan paro cardiaco en personas jóvenes.

Los características que llevan a estos casos son mucho más fatales cuando se combina con ejercicio físico intenso. Se trata de una condición a menudo hereditaria y, como el Dr. Sanjay Sharma de la Sociedad Europea de Cardiología del Deporte (ESSC) explica "sólo el 20 % presentan síntomas visibles, para el otro 80 % el primer síntoma es la muerte".

¿Por qué sucede esto, y es posible prevenirlo?

“La práctica deportiva vigorosa puede desenmascarar una afección subyacente no diagnosticada”, dice la médico Hilary Jones, una experta de Inglaterra.

“Así que, cuando vemos a alguien que tiene una hemorragia subaracnoidea, una apoplejía repentina en el terreno de juego, quedamos sorprendidos. Si alguien tiene un paro cardiaco, quedamos muy sorprendidos. Estos eventos no son comunes, especialmente entre los atletas, pero no son raros tampoco”.

Jones dice que, en Reino Unido, 12 jóvenes menores de 35 años de edad mueren cada semana por condiciones cardiacas no diagnosticadas; pero sólo uno de cada 45,000 deportistas sufrirán una muerte semejante.

¿Es que no existen pruebas para evitar que esto suceda?

Sí, pero difieren de país a país, dice el cardiólogo Chandan Devireddy, quien reside en Estados Unidos.

“Las pruebas de detección son muy polémicas en la comunidad médica en cuanto a qué tipo de pruebas deben hacerse, cuándo deben realizarse, cómo realizarlas”, dice Devireddy, quien trabaja en el Hospital de la Universidad de Emory.

La Liga Premier, por ejemplo, dice que todos los jugadores a partir de los 16 o 18 años de sus clubes miembros “deben pasar por un reconocimiento/examen cardiológico” y luego tener seguimientos “tan pronto en sus carreras como sea posible, y de nuevo si las pruebas médicas anuales muestran resultados que merezcan un examen más detenido”.

¿Las evaluaciones cardiacas garantizan que estas condiciones sean descubiertas?

"Con las pruebas de electrocardiograma, esto a veces no se detecta”, dice Devireddy. “Con la miocardiopatía hipertrófica que estamos discutiendo, alrededor del 70% de las veces en que la primera incidencia es diagnosticada es con un episodio de muerte súbita cardiaca”.

Jones dice que los deportistas deben realizarse electrocardiogramas (que interpretan la actividad eléctrica) y ecocardiogramas (que utilizan técnicas de ultrasonido para crear imágenes del corazón).

"Había un programa de detección que fue muy eficaz en Italia, por ejemplo, donde todos los jóvenes deportistas profesionales eran examinados”, dice. “Estaban detectando una cifra bastante grande de anomalías y, de hecho, pudieron reducir su tasa de mortalidad en un 90%.

¿Podría ocurrirme lo mismo?

Devireddy concordó en que las estrellas del deporte deben poder lidiar con los rigores físicos de su profesión. “Los atletas de este nivel, estos señores entrenan para competir día a día”, dice.

“Por supuesto, si están presionándose a sí mismos más allá de los límites humanos en términos de qué tan bien hidratados están y cómo están sus balances de electrolitos, eso puede predisponer a los atletas, incluso a los más competitivos, a ritmos anormales del corazón y a presionar al músculo cardiaco, pero por experiencia en historias anteriores y casos anteriores, esto probablemente tiene una causa subyacente”.
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