Cristina dice que no cometerá los errores de Lula y prepara un 17 de octubre si Bonadío la detiene

La ex presidenta declara el miércoles y habrá una marcha en Tribunales. Sus planes para hablar en universidades.



Cristina Kirchner está de vuelta. El miércoles caminará por las escalinatas de Comodoro Py para declarar en la causa sobre la venta de dólar futuro, pero no faltará mucho tiempo para verla delante de un micrófono.

Según supo LPO de fuentes cercanas a la ex presidenta, Cristina está decidida a hablar en poco tiempo aun sin haber definido su futuro electoral. “No puedo hacer como Lula, que estuvo dos años desaparecido y se le fue todo de control”, confesó ante su círculo más cercano.

Sostiene que al desaparecer dos años el ex presidente de Brasil debilitó su espacio político y permitió una embestida judicial contra su sucesora Dilma Rousseff, al borde del juicio político y contra él mismo, acosado por la causa del Lava Jato.

El ámbito de su aparición es todo un debate entre sus seguidores y hasta ahora la idea que más le convence es presentarse en universidades para recibir títulos “Honoris Causa” y de paso hacer un discurso político.

Podrían ser universidades extranjeras, pero lo que es seguro es que no se quedará callada todo el año, aunque debe lidiar con problemas físicos, sobre todo por aquella caída que le causó no sólo un duro golpe en la cabeza sino también en la pierna, del que no terminó de recuperarse plenamente.

Como sea, la primera muestra de fuerza en las calles la dará en los tribunales de Comodoro Py este miércoles, con una marcha organizada por La Cámpora y el resto de las organizaciones identificadas con el kirchnerismo.

La magnitud de la convocatoria es incierta, pero el parámetro que usan los camporistas es la Plaza de Mayo que llenaron el 24 de marzo, donde no escatimaron críticas a Mauricio Macri.

En la agrupación recuerdan que sólo la columna de La Cámpora tuvo 10 cuadras. “Ese será el piso. Y si Bonadío la llega a detener, será un responsable de un 17 de octubre”, anticipan en la agrupación, que ya comenzó a pintar los muros del Conurbanco convocando a la marcha del próximo miércoles.

El próximo bunker de Cristina Kirchner también tendrá un perfil académico: será el Instituto Patria, que funcionará a dos cuadras del Congreso con la dirección de Tristán Bauer e integrarán Oscar Parrilli, Carlos Zannini, Teresa Parodi y Axel Kicillof.

Junto a Eduardo “Wado” De Pedro y Máximo, este quinteto acompaña el día a día de Cristina y marcará su perfil futuro, más cercano al voto independiente que sumó desde 2011 que al PJ, cuyas nuevas autoridades no sumaron a nadie de La Cámpora y que ella, aceptando el declive se du poder en el peronismo clásico, optó por no pulsear.

A Cristina no le preocupa y sus allegados juran que ni siquiera tiene decidido si competirá el año que viene. Le inquieta más que nada Santa Cruz, donde su cuñada Alicia está con graves problemas financieros, que podrían agravarse si se cae la construcción de las represas chinas.

Tanta fue su desesperación que llegó a pedirle a Julio de Vido asesoramiento para sondear a las compañías rusas que tienen a cago la represa Chihuido I en Neuquén.

Algunos aventurados la imaginan poniendo el cuerpo en la elección legislativa de Santa Cruz, pero son los menos: Quienes la frecuentan no la ven con ganas de afrontar una campaña electoral, menos aún en la provincia de Buenos Aires, la madre de todas las batallas en las legislativas de medio término. Por ahora, sólo piensa cuando comenzar a hablar.
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